Estos últimos días en Madrid están siendo muy intensos en todos los niveles. Tenía pensado intentar escribir más sobre estos últimos momentos aquí, las sensaciones, los recuerdos que me llevo... pero el tiempo es algo muy caro que hay que aprovechar bien.
Por esta razón, he preferido gastarlo con las personas que se encuentran a mi alrededor, coleccionando bonitos momentos que, aunque no se encuentren en una entrada del blog, están guardados a buen recaudo en un huequito del corazón.
Por esta razón, he preferido gastarlo con las personas que se encuentran a mi alrededor, coleccionando bonitos momentos que, aunque no se encuentren en una entrada del blog, están guardados a buen recaudo en un huequito del corazón.
Y permitirme ponerme tierna.
Pensaba que esta fecha estaría más lejana, pero a falta de tiempo, las emociones que estoy viviendo multiplican su intensidad, haciendo que me de cuenta de que mi hogar está donde este mi corazón. Como bien resume esta imagen de Titubear (gente sencillamente genial), no importa lo lejos que estemos de las personas a las que queremos. Todas ellas van siempre con nosotros, y si así lo sentimos, nuestro hogar estará siempre con nosotros.
No puedo evitar compartir dos momentos que han tenido lugar esta semana.
El primero en la consulta de hepatología infantil del Hospital La Paz. A pesar de mis 25 primaveras recién cumplidas, las visitas a esta consulta han sido habituales en los últimos 11 años. Donde siempre te reciben con una sonrisa, transmitiendo un buen rollo muy necesario para todos los niños que pasan por este hospital. Tras estos 11 años, las doctoras y el equipo de enfermeras me dieron el alta, un abrazo y un par de besos. Por este orden y seguidos de sus más sinceros deseos para el futuro.
El segundo momento ha sido en mi farmacia "de toda la vida". Otro sitio donde reparten sonrisas a diestro y siniestro. Tras comprar unos ibuprofenos y algunas cremas para pieles de niña burbuja, mi farmacéutica me dio otro abrazo mezclado con el mensaje tranquilizador de "todo va a salir muy bien, ya lo verás".
Estas dos situaciones me llevan irremediablemente a sacar algunas conclusiones.
Primera. El carácter de la población española es la ostia. Me encanta saber que con la que (quieren hacernos creer) que está cayendo, hay gente dispuesta a regalar una sonrisa y transmitir ese buen rollo tan necesario y que tanto alegra un día. Personas como el personal de La Paz, afectado directamente por los actuales recortes, que se resiste a dejar que esa situación interfiera en su carácter natural, haciendo que su atención a los pacientes sea aún mejor si cabe.
Segunda. Me gusta este país. Tendremos nuestras cosas, como todo el mundo, pero creo que este es un sitio donde se puede vivir muy a gusto, haciendo de nuestras ciudades un hogar.
Tercera. Lo único de lo que renegaré siempre es de la panda de impresentables que tenemos en nuestro gobierno. Esos que quieren hacernos creer que algo falla entre nosotros, cuando el fallo está en lo que ha permitido que gentuza así llegue a gobernar, dictando leyes e imponiendo recortes injustos a una población que lo único que quiere es vivir tranquila.
Cuarta. Nunca es tarde para darse cuenta de las cosas que estamos haciendo mal. Reconocerlas es el primer paso, pero no el último. Mejorar siempre estará en nuestras manos y solo dependerá de nosotros. Si algo no te gusta, solo podrás cambiarlo si de verdad quieres hacerlo.
Quinta. ¡Qué importante es coleccionar buenos momentos! Sonrisas, silencios, conversaciones, miradas... guarda todos los que puedas, es el mejor tesoro que puedes tener y del que aprender para regalar también esos momentos a los demás.
Con esta entrada concluye la fase previa al gran viaje.
Quedan dos días aquí en Madrid, así que toca abrir bien los ojos y el corazón para terminar esta bonita colección.
=)
Entrada escrita en MADRID
